Pastoral Vocacional Mercedaria
Cada familia religiosa se va enriqueciendo cuando de sus distintos
apostolados van surgiendo vocaciones.
El apostolado y el testimonio de vida de
los consagrados llaman a otros a
continuar con esa misión
encomendada por Dios.
En forma muy sencilla quisiéramos
compartir contigo unos cuantos
contenidos sobre el tema vocacional
para enriquecer tus conocimientos y
por qué no, cuestionar tu propia
vocación.
Vocación
Quisiéramos primero que nada aclarar el concepto vocación. En forma genérica se dice que vocación son las cualidades, las actitudes y virtudes que tiene una persona para desempeñar un oficio o una profesión. Se dice tu sirves para esto. Sin embargo durante mucho tiempo se acostumbra a relacionar el concepto vocación con la vida religiosa. Quedándonos con esta concepción vamos a ver la vocación como un llamado de Dios.
El diccionario de teología dice que la vocación apostólica es un llamado que Dios hace a una persona que ha elegido y ha destinado una misión.
Dios tiene en sus planes salvar a toda la humanidad y para eso El va llamando a ciertas personas a que le colaboren más directamente en esta labor. Cada vocación es una invitación especial de Dios para colaborarle en la misión de anunciar la salvación.
Una verdadera vocación acontece en la vida del ser humano rodeado de circunstancias históricas concretas, sucede en el tiempo, como un misterio, porque es Dios quien ilumina la vida del hombre y toda su historia, da claridad y seguridad para obrar, no como un agente pasivo, por el contrario, como un actor responsable que acepta colaborar con Dios. Cuando el llamado implica toda la personalidad y vida del hombre solamente puede ser Dios el que está llamando.
La vocación es un dialogo consigo mismo y con la historia, en síntesis es un dialogo con Dios que llama. Las circunstancias, las inclinaciones y aptitudes son signos o mediaciones en las que Dios nos manifiesta lo que quiere de nosotros.
Cuando Dios llama es porque ama al llamado y también el pueblo donde este vive, y precisamente Dios lo quiere para mandarlo a remediar una necesidad o para comunicar un mensaje a este su pueblo. La respuesta del llamado es fundamental, no hay vocación sin llamada como tampoco sin respuesta.
El que llama es Dios y el llamado uno de sus hijos, un miembro de su pueblo. Es llamado para una misión especial, ser otro Cristo en la tierra, anunciar con su propia vida la llegada del Reino de Dios, a ejemplo de su Hijo Jesús. El llamado esta invitado a imitar a Cristo, por lo tanto, su entrega debe ser radical, renunciando a todo; familia, amigos y proyectos personales. No se renuncia a todo esto porque sea malo sino porque se hace una opción por un bien mayor, Dios.
Todo ser humano en su vida busca la felicidad, en este caso los consagrados, su felicidad está en hacer la voluntad de Dios siendo fieles a la misión encomendada. A los ojos humanos esto parece imposible, casi una locura, sin embargo donde actúa Dios todo es posible.
Lo importante es saberse llamado, es decir tener vocación, Dios sólo espera tu respuesta, lo demás lo pone El. Dios no obliga a nadie respeta tu libertad porque es importe que te sientas partícipe de este proyecto, no como un agente pasivo, sino como agente activo que construye su propia vida, realiza su proyecto poniendo todas sus cualidades al servicio del propio crecimiento como del crecimiento material y espiritual de los hermanos, el pueblo de Dios. El Señor te llama porque te necesita, con tu ayuda se puede seguir anunciando el Evangelio de la vida, el Evangelio del amor a tantas personas que vagan por este mundo muy carentes de amor y de la presencia del Dios Padre.
No podemos andar por la vida sin un objetivo claro. Necesitamos saber para que fuimos creados, cual es la responsabilidad que tenemos en este mundo. Mirado con el prisma de la fe nos preguntamos para que nos quiere Dios. Discerniendo una Vocación
Cuando nos preguntamos que es lo que quiere Dios de mí, tratando de simplificar la respuesta, podemos decir, El me quiere como consagrado o como un laico comprometido.
1.- Laico es un cristiano, un bautizado, que quiere servir al Señor pero desde el mundo, tratando de buscar la propia santidad en lo cotidiano, como un profesional, casado o soltero desde cualquier oficio. Su compromiso es el propio pueblo de Dios.
2.- El consagrado también es un bautizado, un hijo de Dios, pero con la gran diferencia que Dios a elegido a este cristiano para que lo sirve desde la propia vida, con un servicio radical al anuncio del Evangelio. Esto implica una renuncia a los bienes humanos y materiales por un bien mayor. Se busca la santidad imitando a Cristo en su vida, palabras y obras. Esto que parece imposible a los ojos humanos, a los ojos de Dios es perfectamente posible porque se cuenta con el auxilio y la gracia de Dios y para El nada es imposible.
3.- La Iglesia para la vida consagrada ofrece un gran abanico de posibilidades donde realizarse vocacionalmente; está la vida religiosa, la vida monástica y el ministerio sacerdotal y a la ves la misma vida religiosa ofrece un campo amplísimo en lo que se refiere al apostolado porque cada congregación desde su propio carisma y espiritualidad ofrece un servicio distinto en la Iglesia.
Vocación Mercedaria
1.- Carisma y Espiritualidad: nuestro ser y quehacer en cuanto mercedarios está fundamentado en el acto Redentor de Cristo en la Cruz. Desde la muerte liberadora del Señor surge en nuestro Padre fundador, San Pedro Nolasco, el deseo de imitar este gesto de amor pleno en el pueblo de Dios, es decir, liberar al ser humano de todo aquello que lo lleva a la muerte, no material, pero si espiritual.
2.- Apostolado Mercedario: nuestro quehacer en la Iglesia , desde nuestro carisma redentor, lo desempeñamos en el plano educacional, parroquias, cárceles, hogares de menores y misiones.
3.- Presencia mercedaria en al Iglesia: como Familia Mercedaria estamos presente en la Iglesia universal; España, Italia, EE.UU. y en la India y África, en gran parte de Latino América, por supuesto en Chile.
4.- Comunidad Mariana: como familia religiosa somos cien por ciento marianos, porque la presencia de Ntra. Madre está presente en nuestra historia desde nuestra fundación. Es la inspiradora de Ntra. Orden donde surge en la Iglesia una nueva advocación, la Virgen María como María de la Merced , Madre de la misericordia.
5.- Pastoral vocacional mercedaria: en cada comunidad mercedaria existe un promotor vocacional, un hermano que tiene la misión de promover las vocaciones mercedarias, junto a la comunidad, y acompañarlas en el discernimiento.
INVITACION
Querido joven si te sientes interpelado con esta información te invito visitar la página Web de nuestra Parroquia donde se profundiza la historia de Ntra. Orden de la Merced y si tus dudas e inquietudes son más personales acércate Ntra. Parroquia que se encuentra ubicada en al Comuna de Recoleta Av. El Salto 1518, el correo electrónico es: lamerced.elsalto@gemail.com y el promotor es el R.P.Mario Monardes. Cualquiera inquietud que tengas te podemos ayudar, porque si el Señor te llama es porque te necesita y espera tu respuesta, no te hagas esperar. “El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para
llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la
libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto va a ver,
para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de
Gracia del Señor”
Lc. 4,18-19